La idea de que los adolescentes no leen es cada vez más falsa. Hoy en día, la literatura juvenil en España vive un momento brillante: los jóvenes no solo leen, sino que lo hacen con entusiasmo. En este artículo, quiero compartir con vosotros qué está ocurriendo con los libros para adolescentes, cómo han cambiado sus gustos y qué dicen los estudios más recientes.
¿Leen los adolescentes en España?
Sí, y más de lo que imaginamos. Según el Barómetro de Hábitos de Lectura 2024, el 75 % de los jóvenes entre 14 y 24 años lee por ocio, frente al 65 % de la población general. Además, la Fundación Germán Sánchez Ruipérez confirma que la lectura juvenil está en auge, con un 74 % de adolescentes lectores habituales.
La clave: leen lo que les interesa, sin imposiciones.

¿Qué tipo de libros prefieren los adolescentes?
Los libros para adolescentes han evolucionado. Ya no se trata solo de sagas fantásticas (aunque siguen funcionando muy bien), sino de temas actuales y emocionales: identidad de género, salud mental, relaciones tóxicas, diversidad o ansiedad.
Géneros populares:
- Romantasy (romance + fantasía)
- Thrillers juveniles
- Ficción realista
- LGBTQ+ y diversidad
Gracias a redes como BookTok o Wattpad, los adolescentes descubren libros a través de reseñas virales y comunidades activas.
Beneficios de la literatura juvenil
La lectura no solo entretiene: también ayuda a los adolescentes a comprenderse a sí mismos y al mundo. Durante la pandemia, más del 80 % reconoció que leer les ayudó a sobrellevar el aislamiento.
Además, leer libros con los que se sienten identificados refuerza su autoestima y empatía.

Crecimiento del mercado de la literatura juvenil
La literatura juvenil representa ya el 17 % del mercado editorial español, con un crecimiento sostenido desde hace más de una década. Editoriales como SM, La Galera o Nube de Tinta lo saben bien y apuestan por nuevas voces y diversidad temática.
¿Qué retos quedan por delante?
Aunque la lectura crece, también lo hacen los desafíos:
- Comprensión lectora: muchos leen mucho, pero superficialmente.
- Bibliotecas escolares: siguen infradotadas en muchos centros.
- Acceso igualitario: no todos los jóvenes pueden comprar libros nuevos.
Como docente y escritora, creo que debemos acompañarlos, no juzgarlos. Crear espacios donde leer sea una elección, no una obligación.
Conclusión
La literatura juvenil en España está más viva que nunca. Leen, comentan, comparten y se emocionan. Como sociedad, debemos seguir apoyando este fenómeno: con libros diversos, espacios de lectura, y confianza en sus elecciones.
Porque cuando un adolescente elige leer, está eligiendo crecer.