Category Archives: Poesía


PERSIGUIÉNDOLE

Hace mucho tiempo
voy tras él
mira que corre el condenado
no sabe con quien ha dado
no me gusta perder.

A veces con el sopor
de los velos de la noche
se eleva multicolor y crece
como pompa de jabón.

Frágil y efímera alucinación
tan verosímil parece
que cuando quiero cogerlo desaparece
explotando en acuosa desilusión.

Sueño, te alcanzaré algún día,
no tengo duda,
coronaré la cima
me asiré con versos a la Luna
y serás, despierto, mi poesía.

pieles

Cuando hablan nuestras pieles

Cuando tu piel recita
entre gemidos y jadeos,
cuando la mía te escucha
y compone nuevos versos.

Hablan y se cuentan
cuánto se echan de menos,
se rozan y besan
sin adjetivos ni verbos.

Nombres, sustantivos abstractos
que transitan juguetones
sobre epidermis de cuerpos
y dedos.

Adverbios que dulcemente se funden
mientras el tiempo se duerme
en el infinitesimal espacio
que dejan nuestros cuerpos.

El sueño de una manzana

El sueño de una manzana

Colgaba de la rama más alta
inaccesible, madura, fuerte y segura.
Te esperaba,
contaba los minutos, horas, días…
sabía que llegarías.
Rezaba,
rezaba para que llegaras
antes de que el inexorable tiempo
me desprendiera de aquella rama,
antes de caer al suelo
y pudrirme sin remedio;
en esto se parece mi sueño al de Lorca,
el cementerio, la tumba donde reposan
los vivos que ya están muertos.

Llegaste y miraste al manzano con sus manzanas,
manzanas verdes, jóvenes y cercanas…
Levantaste la vista y me viste
colgando de la última rama;
con buen criterio sabías
que la fruta más joven es también la más ácida;
solo a unos pocos seduce
la fruta madura por ser la más dulce.

Alargaste tu mano, no alcanzabas,
vi la desesperación en tu mirada.
Entonces desde dentro mismo
del corazón de la manzana,
exhalé un profundo suspiro
que me desprendió de la rama.

Caía, caía y justo antes de tocar el suelo,
me abrazaste con tus dedos…
Fue precisamente en ese momento
cuando desperté de mi sueño.

Julia Cortés Palma

La trampa

Pasas al principio bullicioso
tan despacio que causas tedio
y de repente, un día, de un zarpazo
vertiginoso te precipitas en silencio.

Me llovieron los eneros
sin apenas darme cuenta
pensando que eran casi eternos;
apresuradas amarillearon
las flores alegres de mi huerto.

Melancolía de efímeras primaveras
que por los cristales de mi alma
se escurrieron;
las detendré con mi mirada,
congelaré en mis versos.

Todavía puedo hacerlo
ahora que sé
que te me escapas
amigo traidor, tiempo;
voy a retarte con osadía
no instalarás en mí tu desaliento.

La sombra del recuerdo de tu cuerpo

La sombra de tu recuerdo

Viene cuando quiere
se apodera de mi mente,
también de mi cuerpo;
me abduce, me seduce,
ocupa mi pensamiento.

Ya no me resisto,
me dejo,
permito que me viole
la sombra de tu recuerdo.

Cada vez que me toma
hace de mí
toda una orgía de plumas
al vuelo.

Se desnuda,
se introduce sin recato,
bajo las sábanas de mi lecho.
Me toca, me abraza,
me araña, me muerde;
deja en mí,
marcas de silencio.

Es juguetona y caprichosa,
aparece cuando no lo espero;
sabe como hacerlo
porque cuando creo
haberlo olvidado,
se pega aún más
a mi cuerpo.

Hace de algunas noches eróticas,
todo un infierno,
o tal vez,
un paraíso de Apolos
que corren desnudos
buscando enardecer
mi deseo…

Solo tu sombra
es la que me embarga,
la que me embiste
y se funde dentro,
para saciar sus ansias,
para llevarse mis jadeos,
para no respetar nada,
ni mi compañía,
ni mi vigilia,
ni mi sueño.

Julia Cortés Palma

Bicletas en Amsterdam

Amsterdam

Bicicletas a mansalva,
canales;
gente diversa
que va y viene,
olor a marihuana.

Amsterdam de tulipanes respetuosa con las hierbas
y el comercio sexual
del Barrio Rojo
en escaparates.

Lección de convivencia
entre prostitutas
y personas" normales";
cada cual con su filosofía,
la educación en la calle.

Viajar contigo,
volver con la maleta llena
de sensaciones y experiencias;
conocer para entender,
tener la mente abierta.